Históricamente, el mantenimiento nace como servicio a la producción. Lo que se denomina desde el inicio de la revolución industrial hasta la Primera Guerra Mundial.
Esto significaba que la prevención de las fallas en los equipos no era una prioridad para la mayoría de los gerentes.
A su vez, la mayoría de los equipos eran simples, y una gran cantidad estaba sobredimensionada. Esto hacía que fueran fiables y fáciles de reparar. Como resultado no había necesidad de un mantenimiento sistematizo mas allá de limpieza y lubricación, y por ello la base del mantenimiento era puramente correctiva.
Las posteriores generaciones del mantenimiento trajeron el preventivo sistemático, el predictivo, el proactivo, el mantenimiento basado en fiabilidad, etc. Y aun así, una buen parte de las empresas basan su mantenimiento exclusivamente en la reparación de averías que surgen, e incluso algunas importantes empresas sostienen que esta forma de actuar es la más rentable. En otras muchas, las tareas correctivas suponen un alto porcentaje de su actividad y son muy pocas las
empresas que han planteado como objetivo reducir a cero este tipo de tareas (objetivo cero averías) y muchas menos las que lo han conseguido. Primera Generación del Mantenimiento cubre el periodo que se extiende.
QUE ES EL MANTENIMIENTO CORRECTIVO
Existen dos formas diferenciadas de mantenimiento correctivo: el programado y no programado. La diferencia entre ambos radica en que mientras el no programado supone la reparación de la falla inmediatamente después de presentarse, el mantenimiento correctivo programado o planificado supone la corrección de la falla cuando se cuenta con el personal, las herramientas, la información y los materiales necesarios y además el momento de realizar la reparación se adapta a
las necesidades de producción. La decisión entre corregir un fallo de forma planificada o de forma inmediata suele marcarla la importancia del equipo en el sistema productivo: si la avería supone la parada inmediata de un equipo necesario, la reparación comienza sin una planificación previa. Si en cambio, puede mantenerse el equipo o la instalación operativa aún con ese fallo presente, puede posponerse la reparación hasta que llegue el momento más adecuado.
La distinción entre correctivo programado y correctivo no programado afecta en primer lugar a la producción. No tiene la misma afección el plan de producción si la parada es inmediata y sorpresiva que si se tiene cierto tiempo para reaccionar.
Por tanto, mientras el correctivo no programado es claramente una situación indeseable desde el punto de vista de la producción, los compromisos con clientes
y los ingresos, el correctivo programado es menos agresivo con todos ellos.
En segundo lugar, afecta a un indicador llamado ‘Fiabilidad’. Este indicador, del
que se hablará en el apartado (en general, las que se pueden programar con más de 48 horas de antelación). 16.4.38 Garantías, no incluye las paradas planificadas
Muchas empresas optan por el mantenimiento correctivo, es decir, la reparación de averías cuando surgen, como base de su mantenimiento: más del 90% del tiempo y de los recursos empleados en mantenimiento se destinan a la reparación de fallos.
El mantenimiento correctivo como base del mantenimiento tiene algunas ventajas indudables:
No genera gastos fijos
No es necesario programar ni prever ninguna actividad
Sólo se gasta dinero cuanto está claro que se necesita hacerlo
A corto plazo puede ofrecer un buen resultado económico como los dispositivos electrónicos
Esas son las razones que en muchas empresas inclinan la balanza hacia el correctivo.
No obstante, estas empresas olvidan que el correctivo también tiene importantes
inconvenientes:
Hay equipos en los que el mantenimiento preventivo no tiene ningún efecto, pueden producirse en cualquier momento. Desde luego, no es en absoluto recomendable basar el mantenimiento en las intervenciones correctivas en plantas con un alto valor añadido del producto final, en plantas que requieren una alta fiabilidad (p. ej, empresas que utilizan el frío en su proceso), las que tienen unos compromisos de producción con clientes sufriendo importantes penalizaciones en caso de incumplimiento.
La producción se vuelve impredecible y poco fiable. Las paradas y fallos
EL CORRECTIVO COMO BASE DEL MANTENIMIENTO
Muy cualificados, con un stock de repuestos importante, con medios técnicos muy variados, etc.
En la mayor parte de las empresas difícilmente las ventajas del correctivo puro superarán a sus inconvenientes. La mayor parte de las empresas que basan su mantenimiento en las tareas de tipo correctivo no han analizado en profundidad si esta es la manera más rentable y segura de abordar el mantenimiento, y actúan así por otras razones.
Basar el mantenimiento en la corrección de fallos supone contar con técnicos
Las empresas deciden externalizar la reparación de averías en los siguientes cinco casos:
· de un contrato de gran alcance, como un contrato integral o un contrato de operación y mantenimiento, por ejemplo.
Cuando está incluido en el contrato: cuando el servicio está incluido dentro de ningún tipo de estructura de mantenimiento. En estos casos, cualquier problema que no sea sencilla ha de ser contratado a una empresa de mantenimiento
· Cuando no existe un departamento de mantenimiento: cuando no se dispone de una estructura de mantenimiento esta está infradimensionada, está desbordada de trabajo o cuando supone un aumento puntual de la carga de trabajo insostenible
· Cuando supone una carga inadmisible de trabajo adicional: cuando disponiendo se dispone de conocimientos o medios técnicos suficientes para abordar la reparación, por ser tecnologías novedosas y desconocidas en la planta o por haber recibido la formación y entrenamiento necesario.
· Cuando no se tienen los medios o los conocimientos necesarios: cuando no contar con el servicio técnico del suministrador para evitar conflictos de responsabilidad
· Cuando el equipo está en garantía: en el caso de equipos en garantía se prefiere.
LA EXTERNALIZACIÓN DEL MANTENIMIENTO CORRECTIVO
Los contratos que se pueden establecer para la reparación de averías pueden ser los siguientes:
general de averías graves y urgentes, de un coste menor que las pérdidas de producción que provoca. Por esa razón se encarga el trabajo a una empresa con capacidad para dar la asistencia técnica sin conocer siquiera el importe de la reparación: el factor más importante es pues el tiempo de intervención Contratación de una reparación puntual sin presupuesto previo. Se trata en intervenciones tan urgentes como las anteriores o bien su prevé un importe elevado que es necesario conocer con antelación. La preparación del presupuesto y su posterior aceptación supone retrasar mucho la intervención, ya que será necesario que el contratista compruebe el trabajo, haga su valoración, redacte una oferta, la envíe al cliente, que éste la estudie y la acepte y le comunique la aceptación al contratista. El factor más importante en este tipo de contratación es el precio, por encima del tiempo de inicio de los trabajos o de intervención Contratación de una reparación puntual con presupuesto previo. O bien no por servicio (también llamado ‘por precios unitarios’) o bien por hora de intervención y materiales empleados. Las fases de presupuesto y aceptación de éste se realizan una sola vez para muchas intervenciones, de manera que cuando se necesita un servicio se solicita sin más, conociendo el cliente más o menos qué coste supondrá. El factor importante vuelve a ser el precio, pero el cliente trata de evitar los tiempos muertos derivados del proceso de oferta y aceptación, negociando de una vez todos los servicios que pueda necesitar en un periodo determinado.
Contratación de asistencias técnicas puntuales pero a precio pactado bien un precio pactado se incluyen x intervenciones anuales de un determinado tipo, o x horas de intervención. Contratación de un número de servicios de reparación anual. Es decir, por alcance, como un contrato integral o un contrato de operación y mantenimiento. Contratación del mantenimiento correctivo dentro de un contrato de mayor
Un caso especial de reparación o de realización de mantenimiento correctivo es el caso de la intervención en grandes averías. Estas ocurren cuando suceden grandes accidentes, como incendios, derrumbes o hechos catastróficos en general, pero también cuando una pieza determinada falla causando una avería de un alcance económico muy importante.
Para prever esta contingencia, algunas empresas contratan seguros de gran avería, que cubren el importe de reparación de los fallos que puedan surgir en un equipo o instalación determinada y que superen cierto importe. Ese importe mínimo que deben superar, y del que se hará cargo en todo caso el propietario de la instalación, se denomina <franquicia>.
El seguro puede cubrir tanto los costes de reparación totales (mano de obra, materiales, medios y subcontratos) como el lucro cesante, esto es, el beneficio que el propietario de la planta deja de recibir por la pérdida de producción ocasionada, y en algunos casos, los costes de amortización.
Los seguros excluyen la reparación de grandes averías en algunos casos:
· del equipo o por la ingeniería responsable de la instalación Si no se respetado el mantenimiento preventivo indicado por el fabricante indicadas como peligrosas en los manuales de operación y mantenimiento del equipo
· Si el equipo o instalación se ha operado en condiciones anormales, expresamente
· Si no se han respetado las condiciones de operación el fabricante
· Si se han empleado repuestos, consumibles o materiales no autorizados por fabricante del equipo o la ingeniería que diseñó la instalación.